martes, 1 de septiembre de 2015

BLACK BULLET. UN PEQUEÑO MILAGRO




Tal y como dije en mi Twitter ayer,



Hoy toca criticar este manga. Pero antes de nada, me gustaría comentar una cosa. Si no os importa. Será rápida, tranquilos.

Como muchos de vosotros sabréis, soy un admirador del Crítico de la nostalgia. Sí, ese tipo con gorra, corbata y gafas, que se dedica a reseñar películas, y que gracias a su chillona voz e histrionismo, consigue arrancarme unas risas. Resulta que un día estaba viendo algunas de sus críticas de Disneycember, que tratan, como podéis suponer, de películas de Disney, y me encontré con la reseña de El planeta del tesoro, una de mis diez películas favoritas. En ella, afirmaba que lo mejor de la película era la relación existente entre los personajes (lo que, según él, es en lo que una película de Disney debería enfocarse principalmente) y que estos eran bastante buenos. La verdad es que coincido bastante con esa afirmación, aunque no del todo. Personalmente, una de las mejores cosas de esa película, aparte de la ambientación futurista, es la genial relación casi paterno-filial que existe entre Jim Hawkins y John Silver. Cierto que los otros personajes estaban bien, pero Hawkins y Silver me parecieron los mejor elaborados, y su amistad me llegó al alma.

"Un momento, Padrino" Diréis. "¿Y qué tiene que ver esto con el manga que vas a comentar en esta entrada?" Pues mucho. Porque uno de los atractivos del manga que vamos a criticar, y para mí el más importante, es justamente lo que he dicho antes.


LA RELACIÓN ENTRE LOS DOS PROTAGONISTAS PRINCIPALES





Ahora sí comienza la crítica.

La historia que nos cuenta este manga trata sobre cómo el mundo se ve asolado en un futuro cercano por un virus, llamado Gastrea, que muta y convierte a los animales, plantas y personas en monstruosas criaturas. La humanidad quedó casi diezmada, y se vio obligada a vivir en recintos rodeados por enormes monolitos de un metal llamado Varanium, el único capaz de detener el avance de Gastrea. Para controlar a este virus, se crearon las agencias de seguridad civil. En ellas, se usaban parejas de agentes: una iniciadora y un promotor. Las iniciadoras son "niñas malditas", chicas de ojos rojos nacidas con el virus y al controlarlo, obtienen poderes sobrehumanos. Los promotores, por su parte, son humanos normales que las guían y controlan. Nuestros dos protagonistas son Rentaro Satomi, un promotor, y Enju Aihara, su iniciadora, que luchan para salvar a la ciudad de Tokio de la destrucción.

Si os parece, vamos a comenzar con los puntos buenos de este manga.
El dibujo está sinceramente, bastante bien. De hecho, fue lo primero que me atrajo. Las "niñas malditas" tienen un toque que me recuerda al de Puella Madoka (maldición, esa serie me la tengo que verrrr) aunque en las escenas en las que se enfadan o están tristes, el dibujante sabe perfectamente cómo transmitir esas sensaciones al lector. Y de hecho, lo mismo pasa con el resto de personajes. Además, los momentos de acción son una delicia porque están elaborados con un gran detalle:





Otro de los atractivos de este manga es el virus Gastrea y en especial, las "niñas malditas". La gente realmente odia a esas pobres crías. Incluso hasta tal punto de que intentan matar a balazos a una "niña maldita" por haber robado... ¡¡¿CÓ-CÓ-CÓMOOOOOOOOOO?!!






Sí, esta es la cara que se me quedó cuando vi esa escena


Para algunos, escenas como estas son sádicas, y no les quito la razón. Pero añadiría una cosa más. Gracias a ellas, podemos entender, podemos EMPATIZAR con esas niñas, y comprender que su situación es una jodida tragedia, porque lo es. Son niñas que por culpa de un virus, son maltratadas por la sociedad, no tienen familia, pero lo único que quieren es sobrevivir, y que las quieran. Logras sentir lo mal que lo están pasando.

Pero sin duda lo mejor de este manga, como he comentado al principio, es la relación entre Rentaro y Enju. Rentaro perdió a sus padres, y además, es lo único que tiene Enju como familia. Conforme fue avanzando el cómic, les fui cogiendo mucho cariño. E igual que me pasó con las "niñas malditas", sentí una enorme empatía hacia ellos. PERO MIL VECES MAYOR. E incluso me pasó otra cosa curiosa: ME HICIERON LLORAR. ¿Por qué? Porque muchas de las mejores escenas que te puedes encontrar en este manga, están protagonizadas por ellos, y el 90 y pico % de ellas están llorando a moco tendido. Y yo, encima que soy de lágrima fácil, y les había cogido tanto aprecio, pues nada, a segregar fluidos acuosos oculares. Señores guionistas, son ustedes diabólicos.






Siento mucho poner aquí un SPOILER, pero en fin... Se supone que en esta escena se mostraría un mundo en el que muere Rentaro, y lo que le pasaría a Enju... Aquí lloré como un crío.


Supongo que habrá gente que se habrá leído este cómic y no ha llorado nada. Y no me extrañaría nada, pues estamos hablando de las típicas escenas de lágrima fácil que te encuentras por doquier en cualquier película, serie, cómic...etc; escenas, en síntesis, que buscan que llores. La mayoría de las veces no lo consiguen, pero aquí, sí. Gracias a la increíble relación que han conseguido elaborar los guionistas para Enju y Rentaro.

"Entonces, Padrino, ¿a qué viene lo de "Pequeño milagro"?"
Ah, eso. Pues precisamente el pequeño milagro que este manga ha conseguido, para mí, es crear esa tan bella relación, esos dos grandes protagonistas, que tanto estoy alabando, en tan solo CUATRO TOMOS. Un total de 20 capítulos, más o menos. Cuando me encuentro con cómics así, que en tan pocos números logran despertar tantas emociones en mí, como lo hicieron Akira o Calvin & Hobbes (bueno, aquí hablaríamos de recopilatorios) tan solo puedo pensar en que son eso, milagros. Y Black Bullet es uno de ellos.

Sé que el final no fue muy explicativo y me dejó con muchas dudas (supongo que será porque está basado en unas novelas ligeras, o que el anime llega un poco más lejos) Pero Rentaro y Enju lo compensan todo. Sencillamente, adoro a este par. 






Supongo que tras todo esto, os habré suscitado a vosotros, lectores, una pregunta: "Así que, nos recomiendas que le echemos un vistazo a Black Bullet, ¿Padrino?"
Y mi respuesta es simplemente esta:

SÍ. SIN DUDARLO.






Espero que os guste mucho este manga. Porque a mí me ha encantado.

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