domingo, 23 de abril de 2017

BREVE ANÁLISIS DE "EL VIDEOJUEGO A TRAVÉS DE DAVID CAGE"



Hace cosa de casi más de un mes, José Altozano, más conocido como Dayo, publicó un libro junto con la editorial Héroes de papel, cuya temática era sobre el videojuego. La cosa es que no se trataba de un examen general sobre el medio, sino más bien una disertación acerca de un autor en concreto, en este caso David Cage, para así poder reflexionar acerca de los videojuegos, lo que les caracteriza, cómo cuentan una historia, definir qué es una mecánica, un sistema... etc. Admito que como ya dije en su momento, los videojuegos ya no me producen tanto interés como antes. Pero eso no significa que como medio que son, no pueda aprender de ellos, y este libro es un modo excelente de lograr dicho aprendizaje. Muchas de las aspiraciones de los videojuegos han sido las de otras artes en su tiempo. Llegar a más gente. Hablar de temas trascendentales. Buscar nuevas maneras de contar historias. Y he aquí la razón de por qué escoger a David Cage como puente. Las razones que esgrime Dayo son interesantes. David Cage es un autor con dudas, cuestiones, que desea lo mejor para los videojuegos, y que a veces, como cualquier creador, falla, o acierta en sus intentos (lo cual es la gracia de contar historias, ¿verdad?) Pero al hacerlo, al cuestionarse sobre este medio, logra que los videojuegos den algunos pasos.

En fin, comencemos con la reseña en sí. Intentaré no destripar mucho el libro, por si acaso alguien quiere leerlo.

El primer capítulo, versa sobre los sistemas de los videojuegos, por qué no se puede hacer de todo en un título, y las limitaciones que posee el propio medio. Es un tema interesante, puesto que no han sido pocas las veces en las que los consumidores (yo incluido) se han quejado de las escasas posibilidades que algunos juegos presentan. Puedo ir a donde me de la gana, pero no puedo, por ejemplo, entrar en un edificio cualquiera, sólo en algunos. Esas cosas. También se expone cómo los juegos pueden hablarnos acerca de sus personajes, y para ello, se nos menciona un interesante caso, relacionado con Spec Ops The Line. Como dije, no quiero meter muchos destripes, pero os aseguro que es una interesante disertación. Lo que ya no concuerdo tanto con el autor es sobre lo que dice acerca de el villano de Heavy Rain. No he jugado al título, y quizá mi interpretación sea errónea, pero bueno.
OJO, QUE VIENEN DESTRIPRES.  La cosa es que a mí me parece interesante cómo se nos oculta información acerca de él, como si nos metiéramos en la psique del personaje, que quiere mostrar otra faceta al mundo. Es un poco lo que dijo Doug Walker acerca de las gárgolas en El jorobado de Notre Dame. Pero lo dicho, no he jugado a Heavy Rain, y quizá mi reflexión sobre este giro sea incorrecta.

En el segundo capítulo, se nos habla sobre las mecánicas, donde Dayo las define bastante bien, usando ejemplos sencillos (saltar, disparar, hablar... son mecánicas) y además estableciendo sus posibilidades para comunicarnos temas, dedicando un apartado para hablar de la "marca de la casa" de David Cage, los QTE, así como de lo que hizo único a Half Life 2.

El tercer capítulo trata acerca de las decisiones que podemos tomar en los videojuegos. Ya sabéis, lo que siempre nos prometen. Por supuesto, esto tiene que ver con los sistemas, dado que existe una limitación en los resultados que ofrecen diferentes decisiones, y siempre se querrá optimizar. Aquí también se nos habla de cómo los juegos de David Cage añaden un factor de riesgo al impedir que se pueda cargar partidas, o de que en algunos títulos, las decisiones nos hablan, nos comunican un mensaje, incluso sin tener una gran repercusión a nivel global en todo el juego, ni modificar en gran medida el guion. Ah, por cierto. Ha sido con este libro que me he dado cuenta de que guion ya no lleva tilde. Desde hace ya 7 años.


Todos nos lo preguntamos también, Skids. Todos nos lo preguntamos también...


El cuarto capítulo reflexiona sobre la relación entre el cine y el videojuego, dado que sin duda son dos medios muy cercanos entre sí, y cómo ha evolucionado el modo de contar historias de David Cage desde un punto de vista cinematográfico, y con esto me refiero a un repaso por el tipo de planos que este autor emplea, la captura de movimiento, la interpretación... etc incluyendo también otros ejemplos, como Quantic Dream, o The Order 1886. También me resultó curioso la disertación que ofrece Dayo sobre la cámara en Gears of War, como si quisiera dar un aire de documental bélico.

El quinto capítulo ha sido quizá el más interesante para mí, dado que trata del guion en el videojuego. Normalmente, el juego no empieza con el guion, sino con las mecánicas, y luego el guionista tiene que dar un sentido a todo eso, cosa que no ocurre con David Cage quien rechaza ese paradigma, al igual que otros autores. Así Dayo analiza a los personajes de sus obras, comparando con otros títulos, como The Last of Us. En el juego de Heavy Rain, habla de su protagonista, definiéndole como alguien simple, puesto que esa clase de personajes, en general, y no solo en los videojuegos sino también en el resto de medios, para llegar a mayor público, han de ser páginas en blanco, con los que empatizar sea más fácil. La cosa es que esta reflexión sobre los protagonistas no me parece del todo justa. A ver, que sí, que en numerosas obras los protas son muy simples, para qué negarlo, pero luego tienes títulos como El guardián entre el centeno, Transformers MTMTE, y cómo olvidarnos, Evangelion, cuyos protagonistas son complejos hasta el hartazgo. Holden es un chaval que ha perdido el rumbo de su vida, desconfía de todos dado que son para él más falsos que nada, además la muerte de su hermano, a quien consideraba el ser más puro e inocente, le ha afectado sobremanera, y por eso no quiere que su hermana pequeña acabe como un adulto más, dado que es otro ser puro e inocente. Por su parte, en Transformers MTMTE, no hay un protagonista claro, todos tienen algo que contar y ocupan un gran papel, sin que casi ninguno destaque más que otros, pero en general sus personajes son de los más interesantes que he visto en mucho tiempo, llenos de contradicciones, traumas y con deseos de ser mejores, de conseguir una redención, como por ejemplo Drift, que se ata a la religión para expiar su pasado como Decepticon. En Evangelion la cosa es semejante, con un personaje como Shinji, imperfecto, que huye del conflicto y aún así lucha consigo mismo y su ser, lejos del típico protagonista de un anime de mechas, o Asuka, una chica orgullosa, pero con una gravísima pérdida a sus espaldas que, como a Holden, le marcaría de por vida y un deseo voraz de que la reconozcan por ella misma, que jamás la confundan. No son, como vemos, personajes simples. Pero aún así, puedo empatizar con ellos, quizá me cueste más, pero al final lograré conectar, y seguro que mucha más gente también, porque gran parte de sus penas, deseos, son los nuestros. ¿Quién no ha querido ser mejor? ¿Quién no es orgulloso? ¿Quién no se cuestiona sobre lo que hace, sobre su ser mismo? ¿Quién no ha sufrido en el pasado? El ser humano es un animal difícil de entender. Y sí, hay personajes simples, no lo negaré, pero los que de verdad marcan la diferencia son los complejos, los más humanos, y no creo que sean como dice Dayo, casos excepcionales, hay muchos por ahí. Eso al menos creo yo.

Por último, Dayo hace una breve reflexión sobre David Cage, lo que representa para la industria y lo que el futuro puede depararnos.

En fin, hasta aquí el análisis sobre el libro "El videojuego a través de David Cage". Supongo que habrá sido muy corto para muchos, pero como expuse, no he querido hacerlo de esa manera. Metería destripes a mansalva, y eso no sería lo mejor para aquellos que quieran leerlo. Si os animáis a hacerlo, no temáis por el nombre del manuscrito; no supone mucha complicación leer el texto, quizá a veces has de volver a alguna frase, pero no es lo común, y la verdad es que se entiende muy bien y los ejemplos que ofrece son bastante claros. Además, parece que estés viendo un vídeo de Dayo, dado que en numerosas ocasiones hay algún que otro chascarrillo, y eso se agradece. Pero parece ser que a algunos no les ha parecido necesario. En mi opinión creo que sí, dado que con esas bromas se aligera la carga del texto, y ayuda a que se lea mejor, teniendo en cuenta que el tema tratado es un poco complejo, e incluso desconocido en mi caso. Otra queja presente en dicha crítica es que se no ha hablado de las decisiones de Bioshock. Esto es un poco como en el libro de Anime! Anime! 100 años de animación japonesa, un texto muy interesante y que recomiendo a todos los que les guste la animación del país del sol naciente. Se ofrece una visión general del medio, sí, pero obviando la mayor parte de series más importantes y conocidas (o si acaso se definen con sucintos detalles) a favor de otras menos famosas (con mayores análisis) para que así se contribuya a su difusión.

Con todo, este texto es un gran título para todos aquellos que como yo, vean el potencial que presentan para contar historias, tomando como referencia a David Cage, un autor que busca algo más en el medio que lo habitual. Especial mención al capítulo quinto, mi favorito de todo el texto, dado que se habla del guion, un apartado que considero muy importante para cualquier historia. La única pega del libro es quizá la cubierta inferior, que por momentos pensé que se me iba a romper, pero al final eso no me impidió disfrutar de las reflexiones incluidas, interesantes a más no poder.
Lo dicho, si te gustan los videojuegos, y sus posibilidades narrativas, deberías echarle un vistazo.



Y qué demonios. Esto es el día del libro, ¿no? ¡Pues eso, más libros para analizar, que no se diga!

El lobo estepario, de Herman Hesse



Grandioso libro. Complicado de leer, sí, pero cada vez que volvía a cada línea para comprender su significado, veía algo nuevo, sacaba una nueva conclusión. Es una obra con mayúsculas, de las que te dejan pensando, y que no te puedes sacar de la cabeza, una pieza maestra de la literatura, vaya. En ella, se nos narra la vida de Harry Haller, un hombre casi siniestro, pero que nadie puede comprender del todo, y que se denomina como lobo estepario dado que piensa que su alma, su ser, está dividido en dos partes: una humana y una lobuna, dos contrarios que se odian. En definitiva, un texto que habla sobre la condición del hombre de una manera que pocas veces he visto. No quiero contar más de la novela. La destriparía y eso sería lo último que desearía. Leedla. Ya.


El extranjero, de Albert Camus



Esta obra, si bien no me pareció tan buena como la anterior, no me dejó del todo indiferente, gracias a su protagonista, que solo se puede definir como un pasota al que le suda todo. En serio, con sólo leer cómo narra su día a día, ves que todo le da igual, y tan sólo está para ver las horas pasar y cumplir sus funciones orgánicas. Pero la pregunta que se debe hacer uno es ¿la actitud del protagonista es causada por sí mismo, o quizá es el modo de vida, o mejor dicho, la sociedad, quien ha moldeado dicha actitud? Aún no tengo clara la respuesta.


Réquiem por un campesino español, de Ramón J. Sender


Si tuviera que definir esta novela con una palabra, esa es dura. No se corta a la hora de contar lo peor de la condición humana. Es corta, pero intensa. Eso sí, si os compráis la edición de Austral, que es la que he puesto como imagen, aviso que tiene una introducción, pero de las que te cuentan toda la novela. Así que lo suyo es que la leáis cuando hayáis acabado la historia.


Gilgamesh, versión de Stephen Mitchell


Gilgamesh, el relato más antiguo del que tenemos constancia. ¡¿CÓMO NO PUEDE UNO CAER ANTE SEMEJANTE DESCRIPCIÓN Y LEER ESTE LIBRO, POR DIOS?! Ejem, bueno, pues eso, nos hallamos con un escrito interesante, que habla sobre la muerte, la condición humana y su fragilidad. Y hasta ahí puedo decir. No quisiera destripar más la obra, pero sólo una cosa más: igual que con la anterior novela, esta tiene una introducción que te lo cuenta todo. No me malinterpretéis, está muy bien, pero la dejaría para el final, después de haber finalizado el texto principal.


Ensayo sobre la ceguera, de José Saramago


Tenía un poco de miedo con esta novela. No me refiero a lo que narra, sino al estilo de narración en sí. Si habéis leído a Saramago, sabréis de qué hablo. Pero pensándolo bien, ese modo de contar la historia le ha ayudado, haciéndola mucho más verosímil. No hay pausas, ni guiones para introducir el diálogo de cada personaje, ni nada por el estilo. Todas las frases que dicen los personajes son seguidas (algunas duran más de una página) diferenciándose solo por mayúsculas al inicio de cada una de ellas, y aún con esas, cuesta saber quién ha dicho qué, haciendo una experiencia mucho más real. La historia trata sobre un país que sufre una epidemia de ceguera blanca, y tan sólo queda una mujer con la visión sana, que será testigo de cómo la humanidad se va perdiendo, y lo único que permanece es el deseo de sobrevivir, y joder cómo transmite. A mí me atrapó enseguida. De hecho, es, junto con La carretera y El fin de la infancia, de las que ya hablé con anterioridad, mi novela de ciencia ficción favorita, si es que se puede incluir en ese grupo.

sábado, 15 de abril de 2017

POKÉMON



Admitámoslo: Pokémon ha marcado nuestra infancia, puede que nuestra vida. A día de hoy mucha gente sigue jugando a sus entregas, incluido yo. Para algunos, fue nuestro primer juego de rol, para otros, quizá el contacto con un nuevo mundo. Lo que sí es cierto es que estos videojuegos han dejado una huella que difícilmente va a ser borrada.Si bien han experimentado a veces con otras vías, dando un resultado diferente en cada ocasión, los títulos que todos recordaremos, sin duda, son los de la saga principal. Los que en síntesis, te mandaban como un joven entrenador a capturar a cientos de Pokémon con los que luchar contra otros entrenadores, y así ser el más fuerte. Y son dichos juegos los que vamos a analizar en esta entrada de hoy.

La estructura que voy a emplear será la siguiente:

Primero, indico la generación de juegos: primera, segunda, tercera... etc.
Luego, nombro los títulos que fueron lanzados en esa generación en nuestro país, así como su plataforma.
Y por último, reseño lo más importante de dichos juegos: novedades, historia, etc.
Eso sí, no entrarán en consideración las ediciones de Rubí Omega y Zafiro Alfa, porque, como es de suponer, no las he catado.

También he decidido incluir algunas entregas que no se enmarcan (por así decirlo) con las otras, en concreto los siguientes:  los Pinball de Game Boy y Game Boy Advance, Pokémon Colosseum, Pokémon XDPokkén Tournament. No voy a analizar los títulos de Ranger o Mundo Misterioso, puesto que tampoco los he probado.

Dilucidada pues la estructura, podemos comenzar.

Cuidadín, que hay destripes de las tramas de algunas entregas. Pero creo que eso no os importa, ya los habéis probado TODOS.


martes, 4 de abril de 2017

VEAN, VEAN ESTA SERIE, CABALLEROS



No hace falta indagar mucho por mi blog para comprobar que soy un gran amante del doblaje en castellano. Nuestro país, en mi opinión, puede presumir de poseer unos profesionales de excelente calidad. Sin embargo, hay ocasiones en las que la versión original de una película o serie está tan bien como la doblada, o incluso es mucho mejor. Con respecto a este último supuesto, hay pocos ejemplos que se me vengan a la cabeza, pero la serie de la que hoy voy a hablaros es quizá el caso más notable. De hecho, cada vez que la veo, siempre lo hago en versión original subtitulada.

Estoy hablando de La liga de los supervillanos, o en inglés, League of super evil




Estamos ante una obra del estudio canadiense Nerds Corp Entertainment, autor de otras series como Slugterra (siempre que la veía se me antojaba como una mezcla entre Borderlands y Pokémon) y Animales en peligro, serie absurdísima con la que me eché un montón de risas y que también destacaba por un soberbio doblaje original.




Pero bueno, centrémonos en La liga de los supervillanos, cuyo mayor atractivo es su doblaje, como expusimos al principio. Y para mostrarlo, ahí va un episodio.




¿Os habéis fijado en la voz que le han puesto al protagonista, Voltar? Se supone que es un villano (bueno, un intento) más bien, y tiene una voz de pito, pero no de pito cualquiera, sino una que cuando la oyes, sabes que el actor la está haciendo de verdad, hasta el punto de que parece un puñetero Grunt de Halo. No, en serio, comprobadlo. Luego tenemos al doctor Frogg, con una voz que parece la de un hipocondríaco con más pulsaciones cardíacas que revoluciones del motor de un Fórmula 1, así como a Red Menace, el más fuerte del grupo, pero con una ternura más dulce que un pan leche de alta calidad, cocción lenta y gran sabor (oh Dios me está entrando hambre...) acorde con su voz.

Como sucedía con Team Fortress 2, uno de los puntos fuertes de esta serie es su doblaje original, no obstante, también hay otro factor remarcable en la ecuación, un aspecto que es la marca de este estudio, una marca tan patente que cuando ves por primera vez una serie de su catálogo, sabes de inmediato quién la ha hecho: su estilo de animación. ¿Os habéis fijado en cómo se mueven los personajes? ¿Para todo, ya sea lo más simple hasta lo más complicado? Esos arcos, la exageración de cualquier movimiento, el squash y strech... Es una puñetera locura, pero en el buen sentido. De hecho, la unión de su doblaje con su animación es lo que más me atrae y divierte de la serie. Cómo de histriónicas pueden llegar a ser sus voces (esa secuencia de inicio, por amor de Tarn) Cómo pueden exagerar todos sus movimientos hasta límites insospechados. Y cómo todo ello encaja con las historias, que son jodidamente absurdas.  Por ejemplo, una de ellas trata de cómo Voltar y el doctor Frogg fundan dos reinos en un vertedero, el de Voltar se compone de cucarachas con una furia guerrera digna de un ejército de espartanos, mientras que el de Frogg está formado por tostadoras y frigoríficos con consciencia propia e igual de beligerantes. Maldita sea, si hasta tienen un perro del infierno que se teletransporta usando fuego azul. ¿Cómo no se puede uno enamorar de eso? ¡¿CÓMO?!




Canadá es considerado por muchos como uno de los países más punteros en cuanto a animación se refiere (de hecho, Ed, Edd + Eddy, sin duda una de mis series favoritas y la que marcó mi infancia, viene de allí) Ciertamente, pues son series como esta la que corroboran este hecho. Series que están hechas con cariño, con pasión, con el objetivo de que te lo pases bien viéndolas. Y lo consiguen. Así que os la recomiendo. Sale por las noches en Clan, creo que casi a las 12 de la noche, pero merece mucho la pena su visionado. ¿A qué esperáis?

PD: Oh, y también recomiendo escuchar a este grupo. Obviamente no tiene nada que ver con la serie en cuestión, pero oye, que me hacía ilusión y tal.








domingo, 2 de abril de 2017

SOBRE LA LECTURA



Leer es una pasión. Un acto que nos hace ver el mundo con otros ojos, pero que a diferencia del cómic, el séptimo arte, o los videojuegos, precisa de toda nuestra imaginación. Para recrear los mundos que se nos narran, los personajes que se nos describen y habitan en ellos, con qué voz hablan. Con esto no quiero decir que los tebeos, el cine y los videojuegos carezcan de valor comparados con la lectura. Lo que quiero exponer es que leer como tal es una actividad que requiere mucho más esfuerzo, pero que puede ser igual o incluso mucho más apasionante. Encontramos historias increíbles, personajes que pervivirán en nuestra memoria por siempre jamás, e incluso, con los que uno pueda conectar, hasta identificar. También pasa en los otros medios, a fin de cuentas, están narrando historias, pero con los tiempos de la inmediatez que estamos viviendo, a veces veo cómo la lectura, tanto en los jóvenes como en muchos mayores, no está tan enraizada como yo desearía. Habrá excepciones, desde luego (diablos, yo conozco algunas) pero esa es mi impresión general. 

Si bien mi afición a los cómics y videojuegos ha sido algo que más o menos se ha mantenido constante a lo largo de mi vida, no ha sido así con la lectura. ¿De dónde surgió ese deseo voraz de leer y leer? ¿Cuándo fue? Todas esas preguntas tendrán su respuesta. Dejad pues, que os cuente una historia...

Cuando era un niño, mi interés por los libros era, y he de reconocer, muy escaso. Si acaso leía los libros que me mandaban en el colegio. Nunca recordaré alguno de ellos como una lectura emocionante. Si que devoraba cómics, al menos eso era algo. Por supuesto, también estaban ahí los videojuegos, pero eso ya casi era algo normal en cualquier casa por aquel entonces y también ahora, así que podríamos obviar ese aspecto. 

En segundo de la ESO nuestra profesora de lengua nos mandó leer un libro, titulado ¡No me toques la cabeza!. Era una novela juvenil, y me temía lo peor. Ya nos había mandado otras, y no fueron lo que se dice grandes experiencias. Pero este libro fue diferente... Me encantó. Y no es broma, aún lo considero como el mejor libro que me mandaron leer jamás en mi etapa escolar. Pero ¿por qué? ¿Por qué ese? Bueno, la verdad... No estoy del todo seguro. Quizá tenga que ver el hecho de que por esa época mi hermano y yo habíamos empezado a ver Evangelion. "¿Y en qué se relaciona ese hecho con el libro?", diréis. Bueno, el anime de Hideaki Anno me marcó por muchas razones, siendo una de las principales la siguiente: que con esta serie, cuando comencé a visionarla, fue la primera vez en mi vida que dije esto: "Ese personaje... se parece mucho a mí". A partir de entonces, empecé a valorar a los personajes. Al menos, en un mayor grado de importancia. Ver si se asemejaban a mí. Como podréis adivinar, el protagonista de la novela en cuestión también se parecía a mí. Ambos buscábamos nuestro sitio. Nuestro destino en el mundo. 

Y a partir de ahí, surgió mi deseo de leer más. Porque si una novela podría tener esa clase de personajes, otras deberían tenerlos. Por narices. Luego me leí La guía del autoestopista galáctico (un libro divertidísimo con personajes carismáticos y con el que contacté por primera vez con la literatura de ciencia ficción) Frankenstein, La carretera, Soy leyenda, y otras muchas obras, que tenían un factor en común. Todas hablaban de personajes humanos. Había un problema mayor, sí, pero eran los personajes humanos los que tenían no sólo que lidiar con dicho problema sino con sus propias incertidumbres y deseos. Algo que por supuesto, yo también hacía. Por lo que mi conexión con dichos personajes crecía. Pero, ¿me identifica tanto con ellos como en ¡No me toques la cabeza!? Podríamos decir que sí, había una conexión, pero no era al mismo nivel. Empatizaba con ellos, sentía lo que ellos, me entristecía cuando ellos lo hacían, pero no tanto como con la esa novela que me mandaron. Y no me malinterpretéis: aún con todo, son libros que me conmovieron, con los que pasé grandiosos momentos que nunca cambiaría por nada, cuyas historias y personajes me encantaron. Pasaron inexorablemente los años. Cuando llegó el momento de hacer la selectividad, comencé una novela. Supongo que ya sabréis de cual hablo. Una con la que me identifiqué con su personaje, pero a un nivel monstruoso. Una historia en la que encontré un alma gemela, con problemas, pero que eran iguales que los míos. 

El guardián entre el centeno, de JD Salinger. 



Ya he hablado de este libro anteriormente, y también sobre su autor en una ocasión, pero me gustaría añadir algo más. Si fue con Evangelion la primera vez con la que me identifiqué con un personaje, fue con Salinger cuando me propuse leerme toda la bibliografía de un autor. También estaba Delibes, cuyas novelas me encantaban (y aún a día de hoy, por supuesto) pero que Salinger hubiera escrito una en la que su protagonista se parecía tanto a mí, era algo inusual. Casi de magia negra, podría decirse. Y así fue: me leí todas sus novelas, al menos las publicadas en español (hay algunos textos no publicados que encontré por Internet, pero bueno) ¿Me causaron el mismo impacto? No, desde luego. Pero sus historias poseían una gran humanidad. Sus protagonistas tenían miles de dilemas. No se sentían cómodos en el mundo. Querían buscar su lugar, un sitio al que pertenecer. Igual que muchos. Igual que yo. 

Es más, JD Salinger también me atrapó por su manera de escribir. Su novela Levantad carpinteros la viga del tejado y Seymour: una introducción concluía con eso mismo: una disertación sobre un hermano de una familia que se había suicidado nada más casarse. JD Salinger había participado en la guerra, y había sufrido secuelas por ello. No es descabellado pensar que parte de sus experiencias, tanto familiares como extrafamiliares, inspiraron esas historias. Es más: no publicó más novelas aparte de las cuatro que escribió y vivió el resto de sus días recluido, como si fuera un monje, un ermitaño, lejos de la fama, de sus admiradores. De casi la vida misma.

JD Salinger es uno de mis autores favoritos. Me leí todas sus obras publicadas, y sí, eran grandes títulos, pero es solo una la que de verdad marca la diferencia. La que logra conectar del todo contigo. Hacerte ver que no estás solo y que hay otros que han pasado por las mismas penas que tú. Al final, cuando te das cuenta de eso, cuando ves que un personaje de un libro que ha sido escrito años, décadas, o incluso siglos antes de que tú nacieras, tiene más en común contigo que mucha gente que conoces, es entonces cuando la lectura, el afán por leer, esa afición, se ha apoderado de ti. 

Así fue cómo se forjó mi pasión y ha llegado hasta el día de hoy. Mi hermano fue más por la ciencia ficción, mientras que en mi caso, por novelas con historias menos épicas, de menos ciencia ficción (valga la redundancia), casi de andar por casa podríamos decir, pero todas compartían algo: sus personajes eran muy humanos. Casi tanto como yo. Personajes cuyas penas podrían ser las mías. Cuyas alegrías podrían también ser las mías. Personajes que me dijeran que no estoy luchando en solitario, que ellos también han pasado por lo mismo que yo, han sufrido y padecido lo mismo que yo. Al igual que muchas otras personas en este enorme mundo. De hecho, cuando me encuentro con obras así, no puedo dejarlas ni un minuto, he de seguir con ellas, y me las acabo en pocos días. Algo curioso, viviendo en el tiempo que vivimos, de, como dije al principio, inmediatez. Pero eso no tiene por qué ser malo si se disfruta con la lectura. Es una pena cuando se acaba la historia, cierto, pero al menos el viaje ha merecido la pena. Has tenido una grata compañía. Por eso os pido que leáis. Libros y cómo no, cómics. No sólo juguéis a videojuegos, o veáis la televisión. Si sólo os concentráis en un campo, no podréis ver el horizonte, un horizonte con numerosos relatos por descubrir y que, quién sabe, os emocionen y conmuevan. Abarcad más. Ved más. Leed más. Encontrad más historias. Encontrad más personajes. A fin de cuentas, los han escrito humanos. Como tú y como yo. Y eso es algo precioso.


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