miércoles, 26 de julio de 2017

ESPECIAL QUINTO ANIVERSARIO III - GENERATION KILL



NOTA: Ligeros DESTRIPES incluidos (una escena y el final) Si no la habéis visto, os recomiendo visionarla antes de leer la reseña. Es una serie corta, en una semana la acabáis. Y es muy buena, qué leches. Vedla ya. 




Hay un género en el anime que se denomina slice of life. Literalmente "rebanadas de vida". Existen artículos que explican de qué van dicho tipo de obras, como este, en el que se define como "el arte de convertir en drama lo cotidiano de la vida". Otra página indica que esas series "se ocupan de las pequeñas cosas de la vida, las pequeñas luchas y las pequeñas victorias que el hombre promedio encuentra cada día". Algo parecido se nos dice en este vídeo. Pero sin duda alguna me quedo con la definición de esta página: "el narrar el día a día que viven sus personajes".

Me atrevería a decir que la serie que nos ocupa, Generation Kill, pertenece a este género, aparte del dramático, bélico y etc. Es un slice of life, un "recuento de la vida", pero con soldados. 

La historia, basada en la del libro homónimo del escritor Evan Wright, trata sobre un cuerpo de marines en la Guerra de Irak y su día a día. Sus quejas. Sus pequeñas victorias. Cómo se comportan entre ellos. Lo que piensan de todo esto. Porque la mayor parte de los episodios, que son siete de una hora cada uno, se basa en eso. Hay pocas escenas de acción (creo recordar que más o menos unas cinco o así) pero las que hay son intensas. No obstante, eso no es el plato fuerte.

Antes de proseguir, me gustaría comentar el único punto negativo que esta serie presenta, a mi juicio. Es un poco liosa. En numerosas ocasiones hay cambios drásticos en las órdenes de los altos mandos, así como cambios de escenario muy drásticos y a veces me perdía ("¿No iban a esta zona? ¿Ahora se dirigen a esta ciudad?  ¿Y este quién es? Creo que no he seguido lo que ha pasado...") De igual modo, hay muchos personajes, y no me he quedado con los nombres de todos ellos. Aunque eso tampoco es algo grave. He disfrutado muchísimo con esta serie, puesto que sí que me he quedado con lo importante: cómo son sus protagonistas. Al final los conozco. 

Ese es el plato fuerte de esta obra. Te metes en la vida de unos soldados, casi como si fueras su compañero o un periodista; personajes que tienen momentos buenos, pero también malos. Al final, se iguala la vida del guerrero con la del civil, salvo por la diferencia de que el primero mata. Pero igual que ocurre con nosotros, los actos dejan huella, y en su caso, es una huella enorme que difícilmente se podrá borrar. La serie no es solo un producto contra la guerra, sino también un toque de atención, que nos dice que los soldados son iguales que nosotros, personas, que sufren y padecen, no son máquinas. Y ese mensaje lo dicen sus propios protagonistas con una honestidad tan brutal que cala hondo, con frases y diálogos que te dejan en profunda reflexión.




Pero aparte de los malos momentos, también se puede vislumbrar una gran camaradería entre los personajes. Hacen bromas, dicen chorradas, se meten unos con otros y disfrutan de los buenos ratos de tranquilidad que escasamente se presentan en su vida, superando todo lo agridulce que esta puede mostrar, puesto que no todo es amargo. Como hacemos nosotros. El día a día.





También hay una gran crítica a los altos mandos que ejercen una autoridad excesiva, que son cuestionados muchas veces con buen criterio por sus nefastas decisiones,  hasta tal punto de que los personajes principales afirman que si caen, serán por dichos gerifaltes. Tampoco quiero meter más destripes de los que ya he incluido, pero os podéis hacer una idea de eso. 

Y luego, tenemos ese final.



Me encanta esta escena. En primer lugar, porque suena el gran Cash  en el único momento con música de la serie (bien jugado, mis señores) Y en segundo lugar, y más importante, porque aquí se comprueba que estos soldados sí son personas. No les gusta lo que han hecho. Lo repudian, al principio lo ven y les emociona, pero conforme se reproduce el vídeo se van, como pensando si han hecho lo correcto. La canción de Cash habla de un hombre que apunta los nombres de la gente y decide quién libera, quién culpa. Quién vive, quién muere. Lo que han estado haciendo los protagonistas con sus armas. Al inicio de la serie ellos no se dan cuenta de eso, de hecho se quejan de que no van a matar a nadie, de que no entran en una batalla. Al avanzar Generation Kill, podemos ver que dudan y piensan sobre sus acciones, sí, pero es en esta escena cuando sus actos arremeten contra ellos, contra su conciencia, con una enorme fuerza, inconmensurable. 

En fin. Qué más puedo decir. Me ha gustado muchísimo esta serie. No tira a lo épico, a lo dramático, sino a la vida, a lo real. A lo que esta representa, pero con los soldados. Gracias a series como esta, puedo acercarme a ellos y comprenderlos mejor. Son personas con problemas, que sufren los embates de la vida y la llevan como mejor pueden. Cuya vida cambiará radicalmente cuando vuelvan del frente. Ya no volverán a ser los mismos. 

Como nosotros, tras algunos momentos. 


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