domingo, 19 de agosto de 2012

PALEONTOLOGÍA DE LOS DINOSAURIOS (I) - INTRODUCCIÓN

Hoy inauguramos una nueva sección en el blog, que trata de una ciencia bastante interesante, y que sin duda ha influenciado a los niños de todas las edades: la paleontología. Y digo que ha apasionado a los niños porque esta ciencia ha investigado a los animales del pasado, entre los cuales se hallan los dinosaurios. De ellos hablaremos en esta entrada y en las sucesivas de esta sección.

Pero, ¿qué es un dinosaurio? Es bastante difícil de definir, pero en pocas palabras, podemos decir que los dinosaurios son animales que vivieron en los períodos Triásico, Jurásico y Cretácico, en la edad de la Tierra denominada Mesozoico, o en latín, "vida media". Eran reptiles, de variados tamaños y formas, y de ámbito exclusivamente terrestre; es un error muy común considerar que los pterosaurios y reptiles marinos eran dinosaurios cuando en realidad no lo son, pese a vivir en su misma época. Todos estos animales se extinguieron hace ya 65 millones de años, mucho antes de que apareciese nuestra especie.

Los dinosaurios pertenecen al grupo de los arcosaurios, (en latín reptiles antiguos), grupo que incluye a animales como los cocodrilos, pterosaurios, y hasta las aves, que no son sino los descendientes más antiguos de una pequeña parte de los dinosaurios terópodos (Velocirraptor, T-rex...) y descendientes de los arcosaurios.

No obstante, la clave del éxito de los dinosaurios no radica ni en su tamaño ni en otras facetas. Al igual que los humanos, ellos caminaban con las piernas totalmente extendidas, metidas hacia el interior del cuerpo y no reptaban. Poseían una cadera especial, que con su configuración, podemos dividir al gran número de estos animales en dos clados bien diferenciados:

Saurisquia: literalmente, con cadera de reptil. Nótese su ilion, dispuesto junto a la columna vertebral, y el pubis e isquion apuntan respectivamente hacia delante y hacia atrás. Ejemplos son los sauropodomorfos y los terópodos.

Ornitsquia: literalmente, con cadera de ave. Vemos que su pubis se junta al isquion, aunque los más evolucionados adoptaron un pubis orientado hacia el frente. Son todos herbívoros, como el Triceratops.







Esta división se realizó en la segunda mitad del siglo XIX, siendo Richard Owen el que acuñó el término de Dinosaurio hacia el año 1841. Dicho término significa en latín lagarto terrible.

Como curiosidad, fue O.C Marsh quién acuñó los términos de terópodo y ornitópodo a dinosaurios con pie semejante al de las aves y pie semejante al de los mamíferos, respectivamente. Pero si analizamos la etimología de los nombres, vemos que terópodo significa "pie de bestia", y bestia se refiere a mamífero, mientras que ornitópodo quiere decir "pie de ave". Por lo que nos podemos preguntar qué es lo que hizo que O.C. Marsh vió en los huesos de estos animales para nombrarlos de esa forma tan curiosa. Pese a ello, estos términos se siguen usando en la actualidad tal y como Marsh los introdujo en su día.

Fue durante ese siglo, con los descubrimientos de Ámerica y en Europa, que el interés por estos animales siguió creciendo, aumentando su conocimiento. Hoy sabemos que hay dinosaurios que pueden llegar a medir casi 40 metros de longitud, o que pueden tener unos cuernos en su cabeza que ríase usted del toro del pueblo. Pero aún nos queda mucho por saber de forma completa, como sus costumbres, su metabolismo, su extinción... 
En estas entradas, seguiremos este orden:

Introducción: Contexto de los dinosaurios en la paleontología, su origen, y su desarrollo.

Saurisquios: Terópodos y Sauropodomorfos, miembros más representativos.

Ornitisquios: Miembros más representativos.

Su final: Las causas más posibles de su extinción.



Comencemos pues con su origen.
Para saber cómo se originaron, es necesario investigar los cráneos de los diversos grupos de los reptiles:
Anápsidos: Sin aberturas en el cráneo. Son los más antiguos, y actualmente este grupo lo forman las   tortugas.









Sinápsidos: Se hallan totalmente extintos, y se parecían a mamíferos. Poseían una abertura en el cráneo, baja y a cada lado. De aquí surgieron los "reptiles mamiferoides", extintos, y sus descendientes o mamíferos.




Euriápsidos: Con una sola abertura lateral en el cráneo, a mayor altura que los sinápsidos. Son animales marinos.






Diápsidos: Poseían dos aberturas laterales en el cráneo, en la zona posterior, comprendiendo a las serpientes, lagartos, así como a los arcosaurios. Son los reptiles más prósperos.










Así pues, los diápsidos más antiguos se desarrollaron a partir del período Carbonífero, hace 300 millones de años, y se diversificaron,  prosperando y evolucionando hasta adquirir esa conformación de la cadera tan decisiva, apareciendo el primer dinosaurio. Es curioso señalar que los dinosaurios no eran por así decirlo una especie muy extendida en el Triásico, pero por caprichos del destino, unos cambios climáticos (es una de las teorías más aceptadas para el éxito de estos animales), así como otros factores hicieron que los dinosaurios llegasen a lo más alto.

Un hecho interesante era que los dinosaurios primitivos tenían problemas para caminar dado que su fémur se acercaba demasiado al pubis, cosa que había que evitar. El doctor Alan Charing, de Londres, al comparar este aspecto en dinosaurios y en tecodónticos, unos arcosaurios también extintos, propuso la solución, o mejor dicho, las tres soluciones a este problema las cuales se basaban en estos puntos:
-Los sauropodomorfos evolucionaron de modo que mantuvieron esa configuración, moviéndose lentamente.

-Los terópodos se hicieron bípedos, de modo que levantaron el pubis (apartándolo del fémur) y el cuerpo. Consiguieron moverse eficientemente.

-Los ornitisquios... eso era otro cantar, porque lo que hicieron fue echar hacia atrás el pubis, fuera del isquion. Aparece así una apófisis púbica.

Y hasta aquí el pescado vendido. Próximamente veremos a los Saurisquios. 
Sayonara!


Se me olvidaba la bibliografía usada para esta entrada:
-David Norman y John Sibbick, Atlas ilustrado de los dinosaurios. 2 ªEdición. Editorial Susaeta. ISBN 9788430538928 . Pinchad aquí para comprarlo.

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