domingo, 17 de marzo de 2024

LA MELANCOLÍA DE GURREN LAGANN

 

 

Recuerdo que cuando vi de pequeño la trilogía de El señor de los anillos. Me dio muchísima pena que los protagonistas, tras haber pasado tantas aventuras, luchado contra peligros innumerables, y salvado el mundo, se fueran cada uno por su lado. Ya en la película teníamos la despedida de Frodo y Sam, una lacrimógena, y al leer los apéndices complementarios de la obra magna de Tolkien, ya se necesitan cincuenta cajas de pañuelos. Si empiezo comentando esto en una entrada que va a versar sobre una de mis series favoritas es porque el final de Gurren Lagann es como el de El Señor de los anillos: jodidamente melancólico, y a la vez necesario, aunque duela bastante.

 


De Gurren Lagann se ha hablado mucho por estos lares: la reseña que hice fue una de las primeras entradas que se pueden encontrar en mi blog (farragosa, estúpida... aún me abría camino), así como la revisión que realicé años después... No voy a repetirme más de lo necesario, pero mi opinión sobre dicho anime se mantiene: a pesar de sus imperfecciones, es una serie preciosa, que sabe qué decir, cómo decirlo, y no teme hacer el ridículo, ya sea con robots gigantes lanzándose galaxias, frases tópicas que salen en medio de las batallas, o chicas sexis con rifles de francotirador. Y una de las mejores bazas de su serie son sus personajes: carismáticos, con fuerza, de esos que no se olvidan fácilmente: desde Yoko (mi personaje favorito de todos los tiempos) pasando por Kittan, Lordgenome, Simon, Nia, Viral... todos hacen de Gurren Lagann la serie que es, aportan su grano de arena y sin ellos este anime no sería lo mismo. Por eso, es tan triste el episodio final: tras la gigantesca batalla contra el enemigo más mortal que el universo haya conocido, la muerte de Nia es un durísimo golpe para todos, pues era bien sabido que no sobreviviría mucho después de la contienda. Y aún así, Simon, y todos, deciden seguir avanzando y ceder el testigo a las nuevas generaciones. Algo que ojalá Kung Fu Panda 4 hubiera hecho mejor (sí, aún sigo dolido).

 

Aggg era tan bonita esta escena...


Luego tenemos el caso de Yoko y Viral, por poner otro ejemplo, personajes que ya comenté que dieron muchísimo por la felicidad de sus compañeros y el futuro de la raza humana... Todo son pérdidas amargas, pero que no caen en un saco roto. Aún con todo, la amargura pesa. No hay más que ver las reacciones posteriores a la desaparición de Nia, Simon cediendo el taladro a Gimmy, Yoko (y todos) despidiéndose de él... Hasta lo de Leeron, diciéndole que lo pasó bien en toda esta epopeya, hasta eso, sienta como una bala en el pecho.

Si he hecho esta entrada es que he vuelto a recordar esta serie, releyendo los Groundworks que tengo en mi cuarto, bien guardados y cuidados (para que os hagáis una idea, los de Evangelion los están reeditando mientras que los de Gurren Lagann ya sólo se pueden encontrar de segunda mano, con suerte a precio asequible), y también porque me he dado cuenta de una cosa. Gurren Lagann es trágica, pero no en el sentido de su historia, sino también de su conservación. Ahora que estamos inmersos en un debate acerca de cómo se han perdido series de los catálogos de los distribuidores y de si la piratería es buena o no para el medio, estaba pensando en regalarle a un amigo mío esta serie para que la viera. Por desgracia, no está en el catálogo de Selecta Visión (sólo trajeron las películas, mala jugada) y tendría que irme a los blu ray extranjeros, los cuales o están a precios desorbitados, o son de regiones que no pueden reproducirse en Europa (que por pillársela, podría, pero no querría liarle y que comprara un reproductor blu ray global)... La única manera de ver esta serie es o bien usando Crunchyroll, o bien descargándola por algún fansub, como Backbeard. Por supuesto, mi amigo tiene Netflix y similares, pero he estado mirando y no la veo en esos servicios, al menos, no en nuestro país (incluso de Netflix parece que la quitaron)... ¿Veis por dónde van los tiros?

 

Soy tan plasta de las ediciones en físico que tengo la edición francesa completa que conseguí hace casi siete años... Costó un huevazo, pero oiga, ¡un gustazo!

Pero volviendo con la melancolía del final de Gurren Lagann, es que, por muy amargo que sea, es la vida misma. Vamos a estar en este planeta, con suerte, ochenta años, puede que más, así que más vale que los aprovechemos bien, nos dejemos de mierdas y sigamos avanzando, con cabeza, eso sí, y, como dijo Suditeh en esa entrada,

 

 

Vamos a conocer a mucha gente. Mucha. Puede que nos arrepintamos de haberles hablado siquiera a algunas personas, o puede que sean lo mejor que hemos conocido, pero llegará un momento en el que ya no estén y tengamos que seguir adelante, por duro que suene. No por nada, sino porque quedarnos sumidos en la agonía es de lo peor que nos puede pasar en esta vida. No sólo por ese viejo tópico de "No creo que a tu amigo le gustaría verte así de triste", sino porque estancarse es una de las cosas más terribles que existan en este mundo, y sé de lo que hablo. Me ha pasado bastantes veces, y no sé si algún día dejaré de estancarme, pero, ¿sabéis qué? Llamadme loco, pero siempre, siempre, he querido salir de esa espiral. Es difícil, más ahora con la que está cayendo, pero al menos así he hecho algo. Ahora mismo estoy en ello. Así que hacedme un favor y dadlo todo. Démoslo todo.

Gurren Lagann me enseñó eso de una manera que jamás pensé, y sigo creyendo que cuanta más gente conociera esta serie, mejor iría la vida y el mundo. Por lo pronto, me alegra vivir en un planeta con gente que se atrevió a crear esta obra.



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